El alfabeto nació en Oriente Próximo entre Siria y Palestina a fines del segundo milenio antes de Cristo. Pero entre las primeras manifestaciones simbólicas y la creación de una nueva escritura con referentes fonéticos pasaron siglos en los que el hombre diseñó las más variadas formas de comunicación visual: la pictografía, la ideografía, los jeroglíficos, los silabarios, entre otros muchos. Moorhouse explica el desarrollo de la escritura en los pueblos antiguos y detalla las maneras en que se han logrado descifrar las claves olvidadas para su comprensión. Más allá de los estrechos límites de la erudición, este volumen es un recorrido por las antiguas culturas y por sus distintos modos de expresar la vida, como los fonogramas chinos, la escritura de los mayas y los aztecas, el sistema cuneiforme hitita y la escritura ugarítica de la costa de Siria.