En la novela El ojo de la mosca , lo que aquí no se puede nombrar sin desvelar el enredo principal adquiere voz, anatomía y carácter. Pero el lector atento comprenderá de qué se trata ya desde las primeras páginas. Nos acostumbramos a la presencia pasiva de esta cosa, pero en Melamed es un compañero de vida tóxico y despótico, que se entromete en todo, desde el sexo hasta la geopolítica, miente, manipula, consuela y tortura. Melamed escribe como dibuja: con ligereza, concisión y agresividad, cambiando de registro, de ritmo y de perspectiva. Es un texto que se lee en una hora y que enseguida quieres volver a empezar.