Podemos constatar que hechos tan violentos como guerras y regímenes dictatoriales producen en los humanos experiencias traumáticas de gran complejidad porque, además de sufrimiento y muerte, comportan la destrucción de los ideales, de los valores humanos, del modelo social, del mundo familiar, de la confianza hacia el otro, y provocan una gran impotencia y un enorme desamparo. Una de las herramientas útiles y saludables es el testimonio, porque ayuda a la reintegración de las experiencias traumáticas y promueve el bienestar y trata así de poder confrontar las dimensiones más terribles de la existencia. Los testimonios de primera, segunda, tercera y cuarta generación, recuperan así para la memoria a personas y hechos del pasado de los que no tendríamos conocimiento.