Antonio M. Herrera nos da cuenta de su poética penetración en los misterios y soledades de Villa Amparo, la casa valenciana que sirvió de penúltimo refugio a don Antonio Machado, camino del exilio y de la muerte.
se diría que por los rincones de la casa resuenan todavía los ecos de la lucha fratricida entre Caín y Abel, de la crónica de un desastre colectivo , de la maldición de la tierra de Alvargonzález.
Un libro de una vez, pero de voces varias. Y de ritmos contrastados. Y eso porque, en el fondo, Villa Amparo, el propio Machado, no son sino símbolos universales de la poesía que Antonio M. Herrera utiliza para tratar de reafirmar su propia verdad poética. Con don Antonio Machado diríamos palabra en el tiempo ; con Antonio M. Herrera palabra que va dentro .
Antonio M. Herrera ha ganado el premio Fundación Antonio Machado de Colliure 2010.