Una oca pesimista y escuálida no le encuentra sentido a la vida, quiere que la devoren.
Con esa intención persigue a un zorro hambriento, pero de morro fino que solo sueña con gallinas rollizas.
Así que por hacerle un favor, el zorro decide acompañarla a casa del lobo, de paladar más vulgar...
No, no es otra historia para niños, con moralina y un final feliz y banal.
Lo que a primera vista parece ser solo una parábola sobre los valores atemporales y la fuerza de la amistad, pronto se convierte en un manual de comprensión de las grandes verdades de la vida que comparte con los lectores toda una gama de actitudes, filosofías y reflexiones sobre nuestro lugar en este mundo.