Este volumen recoge once opúsculos que Voltaire escribió sobre todo en la década de 1760. Son años de un anticristianismo virulento. Bajo el lema Aplastad al infame (Écrasez l infâme), es decir, aplastad al cristianismo (y a su antepasado judío), Voltaire da rienda suelta a su indignación contra una religión que considera bárbara, sangrienta, ridícula, responsable de millones de muertos. Los escritos anticristianos de Voltaire, publicados anónimamente en Ginebra, tuvieron una enorme influencia en la Europa de su tiempo y siguen igual de vigentes. Voltaire es deísta, no ateo, pero su virulencia no es menor que la de Holbach o Nietzsche. A partir de 1759, el apostolado absorbe todas sus fuerzas. Todo gesto, toda obra, todo pensamiento converge irresistiblemente hacia el único objetivo: aplastar al infame ... . A fin de cuentas, el infame es el cristianismo. Hay que hacerle justicia a Voltaire y reconocer su audacia, cualquiera que sea el juicio que se tenga sobre él: quiso