El mundo entero de Lovecraft vive en sus cartas. Son el reverso de sus relatos y, a la vez, los cimientos sobre los que están construidos; y también una crónica monumental de su época y una de las autobiografías más extensas nunca escritas.
Lyon Sprague de Camp, el primer biógrafo de Lovecraft, calculó que este debió escribir unas cien mil cartas: desde postales hasta epístolas de más de cuarenta páginas. Según estas cifras, su correspondencia supondría el 99% de su producción literaria. No es casualidad que el documento que se encontró a medio escribir sobre su escritorio, cuando murió, fuera una carta.