El inspector Morse rara vez se deja llevar por el fervor que acompaña a las celebraciones de Año Nuevo. Por eso, cuando aparece el cadáver de un hombre en una habitación del hotel Haworth durante la fiesta de Nochevieja, vestido aún con el atuendo de rastafari gracias al que consiguió el primer premio en el concurso de disfraces, Morse no puede evitar pensar que el caso tiene un innegable atractivo. Para complicar aún más la situación, la compañera de la víctima y los demás huéspedes han desaparecido sin dejar rastro, y casi ninguno de ellos se había registrado en el establecimiento con su verdadero nombre. Parece que no solo habían cambiado su vestuario para la velada, sino también su identidad, su actitud y, en algunos casos, su vida entera
Incluso para Endeavour Morse, el misterio resulta difícil de resolver, y tal vez en esta ocasión hará falta algo más que su habitual entusiasmo y su agudeza intelectual para llegar al fondo del asunto.