Por el contrario, la incorporación de las tecnociencias en nuestras sociedades parece un proceso complejo, marcado muchas veces por contradicciones y dilemas, así como por nuevas y viejas desigualdades sociales. Esta es, pues, un área de interés y discusión creciente, que trasciende el campo meramente académico y el debate entre científicos, ingenieros e investigadores sociales. La tecnología y sus efectos son hoy objeto de intervención política, aparecen como temas relevantes en los medios de comunicación y en los sistemas de enseñanza, y como problemas en debates públicos que involucran un abanico cada vez más amplio de actores sociales.