En el entorno de la Residencia de Estudiantes madrileña nace el Cine Club español, y después de la brecha terrible representada por la guerra civil, la cinefilia española renace en los cuarenta, anudando, incluso con mayor fuerza, las relaciones productivas entre novelistas y cineastas. Surgen dos disciplinas complementarias, la Filmoliteratura y la Filmografía; y una novedosa línea de investigación que aparece en Francia por aquellos mismos años: el Precinema, o estudio de los diferentes elementos estéticos y formales presentes en la literatura de todos los tiempos. Dos autores, Shakespeare y Cervantes son arquetípicos en cuanto a los mejores aportes precinematográficos. La atención prestada en este volumen a Macbeth, Henry V y El Quijote da paso a otras lecturas filmoliterarias de obras de Thomas Mann, Ramón del Valle-Inclán, Camilo José Cela o Gabriel García Márquez. La última de estas lecturas corresponde a Soldados de Salamina de Javier Cercas, llevada a la pantalla por David Trueba.