Cinco grandes compañías eléctricas poseen la mayor parte de la capacidad instalada y de la energía que se produce en España, a la vez que controlan la totalidad de las redes de distribución y la mayor parte de la electricidad que se vende a los consumidores. Forman un oligopolio, pues, que domina tanto los mercados eléctricos (mayorista y minorista) como los sucesivos segmentos (producción, distribución y comercialización) que componen el sistema eléctrico. Controlan un negocio de colosales dimensiones que les reporta grandes beneficios, garantizados por el Estado y financiados por los consumidores