Wallace, en el treinta aniversario de su publicación.
Es difícil exagerar el impacto que tuvo la publicación de La broma infinita en mayo de 1996. Aclamada desde su esemomento, fue saludada como un libro generacional y se convirtió en la obra maestra con la que se medían todos los autores posteriores. El trágico destino de su autor y la lucha entre genialidad y depresión le dotaron además de un aire mítico insoslayable para la literatura de los últimos 30 años. En este penetrante ensayo, Antonio Lozano, fan y estudioso a partes iguales, desvela las claves secretas y el atractivo duradero de una obra colosal. Antonio Lozano es periodista cultural de larga trayectoria y escritor, desde hace años coordina el club de lectura de la librería Finestres dedicado a David Foster Wallace, algo supuestamente divertido que sigue haciendo con gusto.