El hombre sin atributos es una obra que puede resultar desconcertante: así reaccionaron al menos muchos de sus primeros lectores. En ella, Musil prescinde de la experimentación puramente formal para superar las barreras que tan a menudo se erigen entre la filosofía y la literatura. Jean-Pierre Cometti reconstruye y analiza en toda su amplitud esta aventura estética e intelectual, uno de los mayores retos del siglo XX. Destacado filósofo, dotado de cualidades humanas poco comunes, la amistad era para Jean-Pierre Cometti una forma de vida , según una expresión wittgensteniana a la que él mismo dedicó numerosas páginas. Roger Pouivet, Le Monde