Con un ritmo trepidante que nos lleva de un lugar a otro de Inglaterra, Allon sigue la pista, sin saberlo, de un antiguo enemigo: una siniestra camarilla de hombres poderosos a los que nada les gustaría tanto como eliminar a Gabriel de una vez por todas. Y Gabriel decidirá complacerles: estar muerto para quien busca venganza, a veces, tiene sus ventajas.