Con la eliminación de la restricción de entrada en Gaua a los mayores de quince años, Emma puede entrar y salir sin problema, pero también la Amona. En general, se respira un ambiente de optimismo en el valle, aunque ¡han cambiado muchas cosas! Sin embargo, esta paz no durará mucho... ya que una amenaza que siempre habían creído una mera leyenda está a punto de cernirse sobre ellos.