Con el lanzamiento de ChatGPT a fines de 2022 se franqueo un umbral inédito en la historia de la humanidad: el giro intelectual y creativo de la tecnología. Desde entonces se produjo un movimiento de externalización de nuestras facultades más determinantes: producir lenguaje, imágenes, símbolos; interpretar el mundo y devolverlo en forma de enunciados verosímiles. En "El desierto de nosotros mismos", Éric Sadin examina con rigor esta delegación creciente de capacidades y advierte que no se trata de una simple innovación técnica, sino de la negación radical de nuestra condición antropológica. La generalización de un pseudolenguaje matematizado y estandarizado, accesible a todos y destinado a volverse hegemónico, inaugura una era de indistinción en la que ya no sabemos con certeza qué ha sido producido por una experiencia humana y qué por una inferencia algorítmica.