Nacido prácticamente con la pasada centuria, ninguna otra manifestación cultural ha reflejado a veces a través de una lente deformante los procesos y acontecimientos de su tiempo como el cine, así como la visión que los sucesivos presentes han proyectado del pasado. Instrumento de divulgación, adoctrinamiento o manipulación ideológica, el cinematógrafo ha conformado nuestro modo de pensar y percibir la realidad; testigo de los cambios de modas, hábitos y costumbres, ha sido espejo de la mentalidad e inventario de la cultura material de su momento y entorno históricos. El cine y su doble. Documento, relato, representación pretende escrutar detrás de estas reverberaciones de la realidad que han reflejado las imágenes de la gran pantalla, confrontándolas a su vez, en una galerie de glaces, con los otros dobles del mundo que han engendrado el relato histórico, el discurso filosófico, la fábula literaria o la representación artística.