Onésimo Redondo Ortega (1905-1936) ha sido y sigue siendo un personaje incómodo. Lo fue a lo largo de su corta pero intensa trayectoria política durante los convulsos años de la II República, lo volvió a ser durante el franquismo al ser incluido en el panteón de los "caídos por Dios y por España" y lo es hoy al haberse convertido en un auténtico desconocido. Sin embargo Onésimo Redondo fue mucho más que un simple agitador político o un antecedente -hasta cierto punto- del franquismo.