Una obra maestra del relato de misterio que combina el ingenio de la mejor novela policíaca con la reflexión filosófica y teológica.
Un delito, como cualquier obra de arte, tiene un núcleo simple, por muy complicado que sea el desarrollo.
Un sacerdote católico de aspecto insignificante y modales apacibles esconde, tras su paraguas vulgar y su sotana manchada de barro, una de las mentes más agudas de Europa. El padre Brown no es un detective al uso: sabe descifrar el crimen porque comprende el alma humana, sus tentaciones y sus caídas.
Desde el robo de una cruz de zafiros hasta el misterio de unas extrañas pisadas en un hotel exclusivo, un ladrón que se hace pasar por caballero o unas estrellas errantes en una noche de Navidad, estas doce historias nos presentan crímenes imposibles, desapariciones inexplicables y soluciones que solo la peculiar sabiduría del padre Brown puede desentrañar.
Con su característica mezcla de ingenio, paradoja y profundidad moral, Chesterton creó en estas páginas uno de los personajes más memorables de la literatura detectivesca.