El Homo economicus el ser humano postulado por la economía neoclásica- es un individuo (egoísta) con procesos mentales puramente racionales que le permiten procesar la información (siempre a la mano) de manera que la decisión tomada es la más conveniente de las opciones disponibles. No obstante, observa Campos Vázquez, el modelo de la elección racional es útil, pero insuficiente para dar cuenta de las decisiones económicas de los agentes. Los individuos no solo cometen errores aun cuando tienen la información completa (los procesos cognitivos inmediatos e intuitivos pueden combinarse de manera distinta con procesos racionales complejos, dependiendo del contexto de la decisión), también intervienen factores sociales como la reprocidad, la confianza y el altruismo.