Puaj, qué peste.
¡Al zoo nadie se lava los dientes! El director tiene un plan infalible: encarga a su ayudante Nacho el erizo una misión arriesgada.
Un poco de pasta de dientes en su espalda...
¡y a trabajar! Nacho frota fuerte, limpia dientes grandes, pequeñas y afiladas y deja a todos los animales listos para la gran foto de família: ¡Patataaa!