Este hermoso ensayo recrea un momento fundamental de la cultura española de la Edad de Plata: los días compartidos en Granada en el verano de 1924 entre Juan Ramón Jiménez y Federico García Lorca. Un paréntesis temporal único en el que recorremos paso a paso la ciudad andaluza con Juan Ramón y Zenobia, de la mano de Federico y su familia. Esos días produjeron en las personas que los compartieron una impresión indeleble que guardaron siempre en su memoria. A ello contribuyeron, además de la presencia de Manuel de Falla, la de otros protagonistas de la vida cultural granadina como Hermenegildo Lanz, Emilia Llanos, Manuel Ángeles Ortiz o Ángel Barrios.