La correspondencia inédita entre ambos, a quienes se suman Pilar Gómez Bedate y Trinidad Ruiz Marcellán, que abarca de 1974 a 1989, no solo revela una visión única de sus vidas y literaturas, sino que también ofrece pese a su periferia nuevos datos sobre sus respectivas generaciones y el panorama cultural de la época, incluyendo discusiones poéticas, revelaciones personales o detalles editoriales, como las sucesivas crisis vitales de Guinda, el cambio en la poética crespiana o la edición del epistolario entre Luis Cernuda y Eugénio de Andrade.