Dos agentes españoles destinados en Bagdad en junio de 2000
consiguen una gran información en el país de Sadam Husein.
Tras los atentados del 11S y el ataque a Afganistán amparado
en la búsqueda del jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden, George
Bush decide invadir Irak justificándola en la colaboración del
dictador con Bin Laden y en la posesión de armas de destrucción
masiva. Los dos espías investigan esas denuncias e informan
de que son falsas, a pesar de lo cual el presidente Aznar
no les hace caso y prefiere creer los informes que le llegan de
la CIA y el MI6. La conclusión es dramática: un agente es asesinado
a manos de un clérigo chiita que conocía desde hacía
tiempo y otros siete caen durante una trampa de la resistencia.