Ante las desgracias, la injusticia y el caos, nos sentimos impotentes y nos hacemos preguntas: ¿De quién huyo? ¿Adónde voy? ¿Para qué sirvo? Al no encontrar el sentido de la existencia en nuestro interior, hemos creado una sociedad en la que todo el mundo corre de un lado a otro fuera de sí.