Desde sus orígenes y consolidación, el capitalismo ha implicado un creciente proceso de globalización, hoy presente a escala planetaria. Esta inagotable dinámica de intercambios comerciales y de capitales tiene una historia de más de cinco siglos, y uno de sus momentos esenciales fue la incorporación de América Latina. Desde el momento en que los europeos arribaron a ella y la colonizaron comenzó gradualmente una intensa actividad económica, con profundas repercusiones históricas y sociales en ambas orillas del Océano Atlántico, que con el tiempo no ha hecho otra cosa que desarrollarse en magnitud e intensidad. Comenzando con el traslado de los metales americanos a Europa hasta materias primas y bienes de consumo como añil, nitratos, cacao, azúcar o tabaco, la diversificación de los productos latinoamericanos en el mercado mundial es y ha sido de tal magnitud que ha incorporado incluso las drogas