El otoño medieval fue pródigo en producciones literarias sobre el final de la existencia humana. Entre ellas destacan las "Coplas a la muerte de su padre" con las que Jorge Manrique despedía en 1476 a su progenitor, Rodrigo Manrique, fallecido a los setenta años. Según Luis Alberto de Cuenca, responsable de esta edición, se trata de la composición poética más bella de las letras hispánicas , un tratado sobre la buena muerte que, en palabras de Azorín, nos sobrecoge un momento y nos hace pensar . Pedro Arjona ilustra magistralmente estos versos funerales que ascienden a la consideración del dolor humano en toda su amplitud y trascendencia.