La sencilla y emotiva historia de un niño que afronta con temor e incertidumbre, pero también y sobre todo con entereza, inocencia y cariño, la pérdida de memoria de uno de sus seres más queridos.
La vida suele ofrecer ocasiones para corresponder a lo que nuestros mayores un día nos dieron. En esto, como en tantas otras cosas, muchos niños pueden dar a los adultos lecciones de madurez, gratitud y amor incondicional.