¿Es realmente indestructible la mayoría independentista? ¿Está Cataluña condenada a ser gobernada eternamente por fuerzas del mismo signo, cuyo balance estratégico se resume actualmente en el agotamiento y el descalabro? La pregunta es inevitable dado que el nacionalismo soberanista reúne menos de la mitad de los votos en las elecciones autonómicas desde hace ya décadas. La pérdida de la mayoría parlamentaria nacionalista, en cambio, supone un reto mucho más complejo. Sin embargo, los indicadores demoscópicos y electorales revelan que es perfectamente posible una mayoría no independentista en el Parlamento catalán.