En esta investigación sobre la representación de la persona entre los indígenas tzeltales de
los Altos de Chiapas, Pedro Pitarch presta atención a ciertas técnicas culturales (conocimientos
médicos, rituales de curación, interpretación de los sueños, exploración del carácter
personal, etc.) mediante las cuales puede establecerse un común denominador, una
suerte de guion virtual del intrincado compuesto de almas que constituyen una parte
esencial del ser humano tzeltal.
Los datos etnográficos que emplea el autor son producto de su trabajo específico con especialistas
médicos ( chamanes ) como de numerosas conversaciones informales; por eso
sus interlocutores no fueron informantes en el sentido convencional de la palabra, sino
que las charlas sirvieron para reflexionar sobre un asunto por el que los entrevistados sentían
tanta o más curiosidad que el autor. Solo así fue saliendo a la luz un saber que no es
propiamente esotérico, sino que, explica Pitarch Ramón, más bien se trata de un secreto
público: todos sabes, y saben que los demás saben, pero deben hacer como si no supieran .