Para Patrice Gueniffey, Napoleón interpretó todos los personajes: conquistador, diplomático, legislador, héroe, mecenas' . No solo cambiaba de papel y vestuario según las circunstancias, sino también de nombre, incluso de apariencia . Estratega sin par, Bonaparte fue maestro del arte de gobernar, y también figura del individuo moderno. Este libro resuena a la manera de un eco extraordinario que evoca la voz del cadete romántico, del joven general lleno de ambición, y revela cómo Napoleón se convirtió en Napoleón. En este libro, Gueniffey retrata a Bonaparte desde su niñez en Córcega, narra su ascenso durante las militancias italianas y egipcias de las guerras revolucionarias, hasta su proclamación como cónsul vitalicio en 1802 cuando, sin ser emperador, restablece a su favor la monarquía hereditaria y recrea las rivalidades globales que prepararon el terreno para las batallas que habrían de marcar el comienzo de la modernidad.