El pueblo mexica o azteca fue una de las grandes culturas del México Antiguo. A diferencia de otros pueblos, en menos de doscientos años, pudieron dominar al resto de sus vecinos, les impusieron fuertes impuestos y los obligaron a servirles como vasallos. Su enorme poder salió de la región de los lagos de la cuenca del Altiplano Central y se extendió hacia las dos costas, el golfo de México y el Pacífico y llegó hasta la frontera con el mundo maya. Conminados a ser imperio, gracias al designio de sus antiguos dioses y a una religión que exigió sacrificios humanos, los mexicas hicieron de su capital, México-Tenochtitlán, el centro del universo conocido. Son los últimos herederos de las grandes culturas que poblaron el territorio del México Antiguo.