La experiencia mística, por ser un trance supralingüístico y suprarracional, que coloca al que lo experimenta más allá de las coordenadas del espacio-tiempo, es sencillamente imposible de expresar con el lenguaje humano. San Juan de la Cruz, posiblemente el más alto poeta de nuestra lengua, acepta el reto descomunal de intentar comunicarnos algo de su theopoiesis transformante através de las liras embriagadas del Cántico espiritual , la Noche y la Llama . Este libro propone cerrar filas con aquellos primeros destinatarios enterados del santo, que aceptaron las liras revolucionarias en sus propios términos: como balbuceos espléndidos pero elocuentemente insuficientes en su intento de comunicar lo Indecible. San Juan establece una lucha sin cuartel con el lenguaje humano, que parecería se le quema entre las manos y se le queda siempre corto: tal es la magnitud del trance inenarrable que encarga comunicar a sus versos.