En 1958 Blas de Otero publicó Ancia en Barcelona, ciudad en la que residía por entonces, a raíz de su amistad con José Agustín Goytisolo. Gracias a su editor, Alberto Puig Palau, el poeta pudo publicar en España después de haber sorteado con grandes dificultades la censura con su libro anterior, Pido la paz y la palabra. Ancia, que obtendría en 1959 el Premio Nacional de la Crítica, fue algo más que la fusión de Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia. Para muchos críticos, este libro condensa de manera ejemplar la escritura y el mundo poético de Blas de Otero. La presente edición respeta aquella primera de 1958, con la inclusión de 48 poemas entonces inéditos y varias exclusiones debidas (como venía siendo habitual) a la censura que lo persiguió.