Un día, al regresar a casa, el escritor se da cuenta de que entre las cartas enviadas a su buzón ha recibido un sobre en blanco, sin remite ni matasellos. Al abrirlo descubre una misiva repleta de sentimientos, de sinceridad, de
dureza, que refleja la vida de un hombre a quien no conoce y del que no sabe nada: Arturo Gómez Fernández. Desde ese instante no puede eliminarla de su cabeza y decide investigar.