Adelaida Gigli, una artista italiana que de pequeña se exilió con su familia en Argentina a causa del fascismo, fue una figura destacada del ambiente cultural de ese país en el siglo pasado. Formó parte del grupo que, a principios de la década de los cincuenta, creó la revista literaria Contorno, que reunía a los intelectuales críticos de la época. Dispuesta a burlarse del poder y a mostrarse siempre irreverente (sus fiestas, legendarias, se recuerdan como auténticas performances políticas), Adelaida sufrió en carne propia la brutalidad de la dictadura y el dolor de la pérdida; la desaparición de sus dos hijos tras el golpe de Estado de 1976 la marcaría de forma indeleble. Murió en 2010 en su lugar de nacimiento, Recanati, al que había regresado como exiliada. Adrián N. Bravi, argentino afincado en esa localidad y que ha adoptado el italiano como lengua literaria, traza un retrato apasionado y conmovedor de Adelaida, basado en su singular amistad con la artista, al tiempo que consigue introducirnos en una época convulsa, la de los años setenta en Argentina.