Francisco de Vitoria (c. 1483-1546), dominico y catedrático de Prima de Teología en la Universidad de Salamanca, fue una de las figuras capitales de la Escuela de Salamanca y uno de los grandes renovadores del pensamiento político y jurídico europeo del siglo XVI. Formado en París y profundamente enraizado en la tradición tomista, supo aplicar la teología y el derecho natural a los grandes problemas de su tiempo: la legitimidad del poder, los derechos de los pueblos americanos, la libertad de comunicación entre las naciones y los límites de la guerra. Su reflexión, prudente pero audaz, negó que el papa o el emperador fueran señores universales del mundo, reconoció a los indígenas como verdaderos titulares de derechos y sometió el uso de la fuerza a exigencias de justicia, proporcionalidad y bien común. Por ello, su obra sigue ocupando un lugar central en la historia del derecho de gentes y en los orígenes de la reflexión moderna sobre las relaciones internacionales.