Antes de los veinte años ya publicaba artículos y cuentos. Escribió grandes obras como la novela La campana de cristal y los poemarios El coloso y Ariel, además de divertidos relatos infantiles, entre los que destaca El libro de las camas. Por desgracia, ningún editor lo entendió en su momento y quedó inédito durante más de una década, lo que le impidió compartir la edición impresa con sus dos hijos pequeños.