<p <b Enrique Murillo</b (Barcelona, 1944) ha servido desayunos en un bed and breakfast y cocinó hamburguesas en la barra del Eros Bar en Picadilly Circus, Londres, ciudad en donde también trabajó para la BBC y como corresponsal. Fue periodista cultural en <i Tele/Exprés</i , <i El Europeo</i y Babelia (<i El País</i ); entrevistador a destajo en <i El Mundo</i (edición Cataluña); corresponsal en Londres (Europa Press); chico-para-todo en Anagrama; fabricante de best-sellers en Plaza & Janés; asesor de la jefa en el Grupo Planeta; editor despistado en Alfaguara; y osado traductor de autores intraducibles: Nabokov y Martin Amis, y también Anaïs Nin, Capote y Henry James, Sam Shepard y Julian Barnes y Tom Wolfe& x02026;</p <p Comenzó leyendo para Carlos Barral en 1969, y terminó sus días editoriales al frente de Los libros del lince, hasta su venta (2016) a Malpaso. Ni siquiera entonces se retiró del todo. Fue despedido, no siempre por muy buenas razones, de tres multinacionales de la edición; y abandonó, por voluntad propia, un par de sellos.</p <p Afirma que no hay mayor placer editorial que descubrir el talento en manuscritos no solicitados, lo que le permitió contribuir a que se publicaran en muy diversas editoriales autores como Pombo y Pisón, Loriga y Prado, Chacón y García Morales, Perezagua, Lijtmaer y Reguera. Y también unos cuantos autores en lengua inglesa, y alguno que luego fue galardonado con el Premio Nobel.</p <p Inventó la etiqueta & x0201C;Nueva Narrativa española& x0201D;. Y, a ratos perdidos, ha escrito cuatro obras de ficción. Algún crítico dijo que era un & x0201C;narrador de raza& x0201D;. De formación autodidacta, cursó el grado de Periodismo, y obtuvo un MPhil por Birkbeck College de la University of London, porque no pudo ir a Londres para defender su tesis doctoral.</p