Melania pertenecía a la alta nobleza romana. A la edad de 22 años perdió a su marido y dos de sus hijos. Decidió entonces dedicar su vida a Dios. Partió hacia Oriente en el año 372. Durante seis meses estuvo con los monjes de Nitria y de Escete. Después pasó a Palestina. En Jerusalén fundó un monasterio en el monte de los Olivos, y permaneció el resto de su vida al frente de una comunidad de cincuenta vírgenes. Murió en 410.
Conocemos su vida por la Historia Lausiaca de Paladio, así como por las noticias recogidas en diversos textos de Jerónimo y Paulino de Nola.