Me gusta mi casa y me gusta estar en ella, sentir que es mi hogar. ¡Puedo hacer tantas cosas dentro de casa! Puedo tomar un té caliente mirando por la ventana; puedo dormir una siesta perezosa tapada con mi manta de cuadros; puedo hacer bizcocho de zanahoria; leer historias increíbles o escribir cuentos y poemas. Incluso puedo poner música y bailar hasta despeinarme totalmente. Cuando me quedo sin ideas, doy un paseo Veo qué hay de nuevo, o de viejo, en la cocina, en el pasillo o en el dormitorio. Siempre encuentro alguna aventura en la que sumergirme. Reconozco que también me gusta cruzar la puerta y salir a la calle. Caminar por el parque, comprar el pan, charlar con mis amigas, ir al teatro Después, viene lo mejor: regresar y sentirme, de nuevo, en casa.